domingo, 27 de enero de 2013

Superstición Romana.

Desde que el ser humano tiene conciencia de su fragilidad, ha buscado algún tipo de protección o ayuda que le prevenga del mal y le aporte seguridad frente a los innumerables peligros que le aguardan en su existencia. Todas las culturas de la Antigüedad han dejado manifestaciones de esta preocupación eterna.

El pueblo romano era, por naturaleza,
tremendamente supersticioso:

La palabra superstición, en la antigua Roma, significaba «superstatio», es decir una ubicación superior de los dioses, que están por encima de los hombre y que comunican su voluntad. La señal más temida era el rayo de Júpiter.
Algunos ejemplos de supersticiones romanas son:

-El rayo funde el dinero en una bolsa que deja intacta, serpientes y demás animales, cuyo veneno es mortal, una vez alcanzados por el rayo, pierden la ponzoña.

- Los romanos estaban convencidos de que los genios malos penetran en los cuerpos humanos y los inflan tres veces. Para cerrarles la entrada, en forma preventiva, recomendaban los sacerdotes comer una cebolla o ajo cada mañana, hortaliza divina. La gente creía firmemente en esto

-Los niños temblaban por Mormo y Lamia. Mormo era un ser fantástico cuyo nombre era suficiente citar, para hacer sumisos a los niños más traviesos. Las Lamias, según la aterrada creencia infantil, eran crueles brujas, que devoraban vivos a los niños revoltosos y desobedientes.

- El romano no temía la muerte, pero sí lo aterraba pronunciar la palabra. Por ello, nunca decían que «murió o murieron», sino preferían decir que «vivió o vivieron».

- Sobre todo por la mañana, evitaban cuidadosamente el encuentro con un cojo de pie derecho, y aconsejaron a «quien al salir de su casa vea a un eunuco o a un mono, debe regresar al momento».

-Para los romanos era de mal augurio era si un perro negro quería entrar en la casa; o si una liebre cruzaba el camino.

- Una rara clase de superstición era la creencia de que los dioses descargaban su cólera contra las ropas colgadas y enviaban a sus dueños infortunios y calamidades.

Según Plutarco la superstición en Roma era como las aguas, que se van siempre hacia lo más bajo y abatida llena el ánimo de miedo. Este terror lo consideraron como cosa muy necesaria, porque quisieron que el hombre temiese a un ser superior a él.

Por medio de este miedo la religión quería aterrar a aquéllos, que solamente por temor se abstienen del mal, y para eso puso sobre nosotros un dios vengador, armado constantemente con sus rayos, y manteniendo en alerta a un ejército de demonios.
Según Séneca, la antigua religión romana era muy supersticiosa, y es muy cierto porque con demonios e infiernos infundía espanto y temor en los creyentes, y de este insensato miedo nació la superstición.
La superstición sobrevivió a los romanos y parece ser perenne como los tiempos.

viernes, 25 de enero de 2013

Calendario Romano.


Según la tradición romana, el origen del antiguo calendario se debió al primero de
los reyes, Rómulo. Tenía únicamente 10 meses, empezando en Marzo y terminando en
Diciembre. El comienzo de los meses coincidía con la aparición de la luna nueva y su
duración (la de los meses) era la del ciclo lunar: 28-29 días. Los nombres de los meses
eran:
Martius: dedicado a Marte, protector del hombre romano, como agricultor y
como soldado. Estas dos actividades tenían lugar en esta época del año
Aprilis: probablemente su nombre deriva del nombre etrusco de la diosa
Afrodita : Apru. Como mes de la primavera estaba dedicado a la diosa
Afrodita/Venus
Maius: dedicado a la diosa Maya, madre de Hermes/Mercurio, cuya fiesta se
celebraba este mes
Iunius: consagrado a la diosa Juno, esposa de Zeus/Júpiter, protectora de la
mujer y del matrimonio.
Quintilis: quinto mes del año en el calendario primitivo, que pasó a ser el
séptimo en el calendario republicano. A la muerte de Julio César se le dio su
nombre a este mes (Iulius).
Sextilis: sexto mes en el calendario primitivo. En honor del emperador
Augusto se cambió su nombre por el de Augustus.
September: Séptimo mes del año en el calendario primitivo
October: Octavo mes del año en el calendario primitivo
November: Noveno mes del año en el calendario primitivo
December: Décimo mes del año en el   calendario primitivo



PRIMERAS REFORMAS DEL CALENDARIO ROMANO
Numa Pompilio, el segundo de los reyes, añadió dos meses nuevos, que fueron
colocados al final del calendario, después de Diciembre.
Ianuarius: en honor a Jano, el dios de las dos caras, que preside el comienzo
de todas las actividades.
Februarius: dedicado a Februo (Februus), dios de las ceremonias de
purificación que se llevaban a cabo en este mes, para expiar las culpas y
faltas cometidas a lo largo del año que acababa, y para comenzar el nuevo
con buenos augurios.
La duración de los meses era:
28 días
29 días 30 días
Februarius
Ianuarius, Aprilis, Iunius,
Sextilis,
September,November
December
Martius, Maius,
Quintilis,October
Con esta reforma el calendario pasó a tener un total de 355 días, pero, aún así, el
calendario lunar oficial seguía desfasado con el curso de las estaciones, basado en el ciclo
solar. Como solución  se optó por añadir dos meses, uno de 22 y otro de 23 días, cada
cuatro años. A estos meses se les denominó Mercedonios o Intercalares.
En el año 153 a.C., con motivo de las guerras en Hispania, se adelantaron las
elecciones a cónsules. Normalmente estas elecciones se celebraban al comienzo de año,
en el mes de Marzo, y los consules elegidos daban nombre al año. Al adelantarse la fecha
de elecciones y celebrarse éstas en el mes de Enero hubo que cambiar el comienzo del
año en el calendario y a partir de entonces, el calendario y el año, comienzan en este mes.


REFORMA DE JULIO CÉSAR
Julio César en el año 46 a.C  hizo venir a Roma al sabio Sosígenes, astrónomo de
la Biblioteca de Alejandría, que adaptó el calendario romano al curso solar, tomando como
base la medida del tiempo que en Egipto se llevaba usando siglos.  Con esta reforma el
calendario quedó compuesto por 365 días y 6 horas acumulativas, que fueron distribuidos
por los meses de la siguiente manera:
28 días 30 días 31 días
Februarius Aprilis,  Iunius,
Sextilis
October,
December
Ianuarius,   Martius
Maius,  Quintilis
September,
Nouember
Las seis horas restantes se reunían cada cuatro años constituyendo un nuevo
día que se añadía a Februarius: el día 24 febrero (ante diem sextum Kalendas Martias) se
repetía, de ahí que se llamara ante diem bis sextum Kalendas Martias.
Cuando César murió en el año 44 a.C., entre los honores que se le concedieron
estuvo el de cambiar el nombre del mes de su nacimiento, Quintilis, por el suyo (su
nomen), pasando a denominarse desde entonces Iulius. Tras la muerte de Augusto, el
Senado decretó el cambio de nombre al mes de Sextilis por el de Augustus, que si bien no
era el mes natal del primer emperador, sí fue en el que consiguió sus mayores victorias
militares.
Para que no fuera inferior al mes dedicado a Julio César, se decidió que la duración
del mes fuera igual a la del mes Iulius, es decir, 31 días, y para evitar que hubiera tres
meses seguidos con la misma cantidad de días, se varió la de los meses posteriores,
quedando como los conocemos hoy en día.


CALENDARIO ACTUAL
El calendario establecido por Julio César  fue reformado por el Papa Gregorio XIII en
el siglo XVI;  lo primero que hace es eliminar los diez días que se llevaban de error, para lo
cual establece que al día 4 de octubre de dicho año, le siga el 15 de octubre. Los días de la
semana se respetaron, es decir que al 4 de octubre que era jueves, le siguió el l5 de
octubre, que fue viernes.
Además y para evitar que se siguiera acumulando ese error de 11 minutos cada
año,  elimina tres días cada cuatrocientos años,  estableciendo para ello que aquellos años
acabados en dos ceros,  en que las centenas no fueran múltiplos de 4, dejaran de ser
bisiestos. Así pues de los siguientes años, que serían bisiestos por ser múltiplos de cuatro,
sólo quedarían como bisiestos los subrayados:
1600 1700  1800  1900  2000    2100   2200  2300  2400, etc.
Con estas modificaciones, el error quedaba sólo en 1 día cada 4000 años.  Este
calendario fue adoptado oficialmente de manera inmediata por todos los países católicos
(entre ellos Espańa) y a lo largo de los siglos por otros muchos países.
Nota curiosa:  Santa Teresa de Jesús murió el día 4 de octubre de 1582 y la enterraron el
día 15 del mismo mes, y auque parece que estuvo diez días sin enterrar, como vemos le
coincidió su muerte con la reforma gregoriana y la enterraron al día siguiente de morir.

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lunes, 31 de diciembre de 2012

Carpe Diem

Carpe Diem es la expresión latina para uno de los temas clásicos de la poesía universal: la brevedad de la vida, la belleza fugaz y la necesidad de por eso gozar del presente. La traducción literal de la frase es "aprovecha el día". El origen de ésta se encuentra en la Oda 11 del primer libro de Odas del poeta Horacio. Allí, dice el poeta "Carpe diem quam minimum credula postero" "aprovecha el día, confia lo menos posible en el mañana". Este poema de Horacio está dedicado a Leuconoe que en la mitología romana es una hija del dios Neptuno. La imprecación a la doncella que es destinataria del poema se instaurará como elemento recurrente en toda la tradición poética del Carpe Diem.






El poeta romano Decimo Magno Ausonio (310-h.393 d.C.) recoge este tópico horaciano en su poema De rosis nascentibus, texto que algunos atribuyen a Virgilio. Este poema a una joven doncella a quien se invita a aprovechar la juventud culmina con el famoso verso de Carpe Diem: Collige, virgo, rosisfrase que representa la fugacidad del tiempo al final del cual todas las cosas, aún si bellas o importantes, habrán de morir.


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sábado, 29 de diciembre de 2012

Saturnales

Las Saturnales estaban consagradas al dios Saturno y se celebraban del 17 al 23 de diciembre honor a Saturno. En este mes de diciembre, se celebraba con velas y antorchas el fin del período más oscuro del año y el nacimiento del nuevo periodo de luz, o nacimiento del Sol Invictus, coincidiendo con la entrada del Sol en el signo de Capricornio, que constituye el solsticio de invierno. En sus más remotos orígenes, las Saturnales celebraban la finalización de los trabajos del campo, una vez concluida la siembra efectuada durante el invierno, cuando el ritmo de las estaciones dejaba a toda la familia campesina, incluidos los esclavos domésticos, tiempo para descansar del esfuerzo cotidiano. El día oficial de la consagración del templo de Saturno en el Foro romano era propiamente el 17 de diciembre, pero la festividad era tan apreciada por el pueblo que de forma no oficial se festejaba también a lo largo de los seis días posteriores, hasta el 23 de diciembre. Las fiestas comenzaban con un sacrificio en el templo de Saturno, que en la Roma primitiva tuvo tanta importancia como Júpiter. Dicho templo se hallaba situado a los pies de la colina del Capitolio, la zona más sagrada de Roma; después del sacrificio, seguía un banquete público, al que todo el mundo estaba invitado. Durante los días siguientes, la gente se entregaba a bulliciosas diversiones, celebraba banquetes y se intercambiaban regalos. Las Saturnales se consideraban como “fiestas de los esclavos", ya que éstos eran recompensados con raciones extras de comida y vino. Catón el Viejo, que por lo demás calculaba con un rigor sin compasión los costos y utilidad del trabajo de los esclavos de sus posesiones rurales, les concedía en las Saturnales una ración extra de 3,5 litros de vino. Gozabán de tiempo libre y otros privilegios de los que no disfrutaban durante el resto del año; a menudo, incluso eran liberados de sus obligaciones y cambiaban sus tareas con las de sus dueños: el señor actuaba como esclavo, el esclavo como señor. Los romanos asociaban a Saturno con el dios helénico Crono, cuyo reinado coincidió según el mito con la edad de oro de la Humanidad; honrar a este dios propiciaba un regreso a los orígenes míticos: las fiestas servían para recuperar un presunto paraíso inicial, donde los hombres vivían sin separaciones jerárquicas, sin opresión de unos sobre otros. Vivir y dejar vivir era el lema de la fiesta y el 17 de diciembre, según cuenta el poeta Cátulo, su mejor día. Las escuelas, que en otras ocasiones no prestaban atención alguna a las numerosísimas fiestas del calendario romano, cerraban sus puertas en estas fechas. Lo que de ordinario estaba prohibido, se autorizaba en estos días locos. Las leyes contra el lujo permitían en las Saturnales gastar en comidas una cantidad mayor que en los días corrientes. Pero, en especial, en el interior de la familia se eliminaban todas las barreras que separaban al esclavo del hombre libre. El juego de los dados, estrictamente prohibido en fechas normales, aunaba a señores y siervos. En algunos aspectos, ciertas costumbres de las Saturnales perviven en las costumbres navideñas; así ocurre con la costumbre de encender velas y hacerse regalos. En un principio era habitual regalarse velas y muñecos de barro. Luego, en parte por influencia griega, fue común agradecer con alguna pequeña atención o con un regalo en dinero a los amigos y a todas las personas a quienes se debía algo por algún servicio prestado. Las Saturnales tuvieron tal arraigo en la sociedad romana que el cristianismo tuvo muchos problemas para acabar con las celebraciones, y en parte lo consiguió cuando cobró mayor importancia la celebración de la Navidad. Una vez que el cristianismo se impuso en el Imperio Romano, el nacimiento del Sol y su nuevo periodo de luz fueron sustituidos por la celebración del nacimiento de Jesucristo.